01 – Introducción – La edad de oro de la peluquería creativa española

[1] – La edad de oro de la peluquería creativa española – Introducción

Este nuestro proyecto, Tupelu.com, lo abordamos tras el fracaso del anterior, el cierre de nuestros dos salones en el barrio barcelonés de Sants.

En los últimos años de nuestros salones, desesperadamente estuvimos buscando asesoramiento, alguna empresa que analizara nuestros problemas y nos propusiera posibles acciones para solucionarlos.

Las soluciones las buscábamos entre gestores y gabinetes asesores, todos ellos con tarifas dignas de las empresas con alto volumen de facturación que representaban su clientela, los que buscaban este tipo de servicios.

Pero no era nuestro caso.

Aquella era una época en la que internet empezaba a implantarse muy lentamente, era una gran desconocida incluso para las multinacionales, con escasa o nula presencia en la floreciente red.

Así fue que cuando bajamos las persianas, María buscó trabajo en una peluquería y yo me planteé el reto de hacer «Una revista de peluquería»… ¡Pero en internet!!!

Una idea descabellada, ya que la presencia de imágenes en la red, era mínima, las velocidades de las conexiones no eran las idóneas y los escasos usuarios de la red, se conformaban con participar en foros especializados.

Los fabricantes y marcas del sector, no sabían siquiera de que les hablábamos.

Como parece que tengo una especial predilección por los caminos difíciles, decidimos, ahora hace 18 años, emprender este proyecto.

Un hecho habitual en mi vida, es el de vivir momentos singulares, interesantes y estimulantes, y aquel no iba a ser menos.

Tuvimos la suerte de arrancar nuestra web, al tiempo que la conjunción de una serie de diferentes factores, generó un momento especial en la peluquería.

Nuestro sector estaba a punto de sumergirse en una época especialmente creativa, transformador de él mismo.

Yo le llamé La edad de oro de la peluquería creativa española

 

Inicios

Como todo movimiento creativo, no se puede datar con exactitud ni el inicio ni el final.

Suelo considerar que está época de resurgimiento creativo, encaja con la década de los años 10 (2010 al 2019).

Es posible que ya estuviera en marcha en el 2010 y que el punto álgido de la creatividad finalizara algo antes, pero el inicio de la pandemia supuso el innegable final de esa etapa.

Reflexionando sobre lo visto y vivido en aquellos tiempos, y siempre bajo mi particular punto de vista, distingo cuatro claros factores que hicieron explotar aquella creatividad, multiplicando el efecto al interactuar entre ellos.

Seguro que coincidieron más, pero creo que no se puede entender aquella década sin la influencia del encadenamiento de estos cuatro detonantes.

  • La popularización de internet
  • El Boom de la barbería
  • El nacimiento del Club Fígaro
  • David Arnal

 

¡Tranquilidad, me explicaré!!!

 

Internet, la madre del cambio

Internet de alguna forma, propició la aparición del resto y fue la cuna, años después, de la gran revolución de la comunidad peluquera, las redes sociales.

El secretismo en las técnicas, dejó paso al crecimiento personal, fruto de la apertura del compartir trabajos y técnicas en estos canales de divulgación.

Aquellos trabajos creativos que se realizaban en salones o sobre las pasarelas y que eran conocidos por una minoría, se fueron poniendo a disposición de los profesionales más inquietos en un principio, para la totalidad de los peluqueros y clientes, con posterioridad.

En nuestro sector nunca había faltado la imaginación, pero tampoco el individualismo y la costumbre del mantener a oscuras a la competencia.

Toda herramienta, la Internet no deja de ser una herramienta, tiene también con sus partes negativas

La internet, por ejemplo, trajo consigo la extensión del intrusismo en la formación con temarios vacíos de contenido, repletos de inconsistente humo o la aparición de algunos «Referentes” en la profesión, reconocidos más por el «ruido» que generan en la red que por sus méritos a compartir.

Indiscutible es que, en la peluquería como parte de la sociedad, existe un antes y un después de internet, y la interacción tanto dentro del sector, como con el resto.

 

La Barbería, un invitado inesperado

Otro de los factores fue el del resurgimiento de la barbería.

Si bien es cierto que en diferentes puntos de España, los barberos seguían teniendo su fidelizada clientela, la situación en el país en general, era ,para la barbería, más que precaria.

El fenómeno inicialmente se tomó como un acto anecdótico y temporal, producto de una casi incomprensible causa y condenada a su mas o menos rápida caducidad, una moda pasajera.

Quince años después podemos decir que, como mínimo, no fue una moda pasajera, sino un verdadero resurgimiento.

Las iniciales reticencias y diferenciaciones entre “old School” y “peluquería masculina”, han dejado paso a un único sector barbero, en el que tienen cabida ambas corrientes y todas sus posibles combinaciones.

De cualquier modo, la barbería formó parte de esta creatividad en la peluquería, con momentos en que pasaron por delante de la peluquería femenina en cuanto a creatividad y osadía de propuestas.

 

Y el peluquero creó el Club Fígaro

Siete firmas de profesionales, se agruparon para fundar el Club Fígaro

  • Felicitas Ordás
  • Gemis con Víctor Alonso a la cabeza
  • José Boix de Tony&Guy
  • Mikel Luzea
  • Óscar Guinea
  • Alfonso Martínez, por aquellos entonces miembro de Rizos
  • X-Presión

 

Con la autoimpuesta misión de reivindicar y prestigiar el talento del oficio, nació esta atípica propuesta de asociación.

Atípica por su ambición que, gracias al auspicio de Revlon Professional desde su origen, inició la pacífica toma de las pasarelas reservadas hasta entonces para el mundo de la moda, y el inicio de una serie de grandes eventos, no planteados hasta aquel entonces, en número, variedad y complejidad organizativa.

El Club trajo con él la creación de los Premios del Club Fígaro, ambiciosa propuesta de ambiciosa exigencia y ambiciosa necesidad de recursos a los que tanto Revlon Professional como Salón Look, generosamente atendieron.

El Club Fígaro ha demostrado durante todo este tiempo, ser una gran herramienta para hacer conocer nacional e internacionalmente, el nivel de la peluquería creativa española.

 

David Arnal, inmortalizando lo efímero

Por último, y seguro que el mas discutido de los factores, fue la aparición en nuestro panorama profesional, de David Arnal.

Había antes y después hubieron, más fotógrafos especializados en disparar colecciones de peluquería que David Arnal.

Pero el oportuno desembarco de este fotógrafo en nuestro universo, hizo ver a muchísimos profesionales, que hasta aquel momento ni se lo habían planteado, la posibilidad de realizar sus propias colecciones.

Arropado por las posibilidades de promoción que representaron los Premios Fígaro primero y las Redes Sociales posteriormente, David supo presentar fácil lo que anteriormente eran complejas y costosas producciones.

De repente apareció un servicio integral, que englobaba todo lo necesario para obtener unas impactantes y profesionales imágenes, a un precio asequible cuya flexibilidad de pago resultaba asumible.

David supo evolucionar junto al sector, acompañando e instruyendo a los profesionales que requerían cada vez, productos más complejos.

La cercanía y claridad del trato de David Arnal, le hizo ser adorado por unos y casi  odiado por otros, pero con su gran capacidad de trabajo, cada temporada inundó nuestro país de colecciones de peluquería de calidad.

 

Es por estas razones y con estas premisas que pretendemos realizar una serie de publicaciones, para rememorar aquellos brillantes días, en los que el fulgor de la creatividad de los peluqueros, empezó a deslumbrar las grandes pasarelas y escenarios de nuestro país.

Este es nuestro planteamiento, nuestra introducción para evocar aquel dorado despertar de la Peluquería Creativa Española…

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